Tres generaciones: Mamita Alice, Yolanda, la Nena.
--Yolanda-- Mamita
Alicia, le tejí un cuadro de cruceta con los hilos que me regaló. a las Señoritas Espinoza y les encantó. Le quiero contar que mañana salgo para la Capital. Las monjitas en agradecimiento me
consiguieron una cita con el Presidente Ubico y me voy a pedirle trabajo. Ya me
cansé de verla salir temprano a dar clases para luego verla desvelarse haciendo
esos vestidos para mantenernos a todos y mire a Adela y a Beatriz, no se les da
eso de estudiar y tragan como que si fueran hombres. Francisco es muy pequeño y
Lily e Irma con tres hijos cada uno no están para ayudarla. No podemos seguir así,
usted ya está cansada. Mi papá se nos adelantó
en el viaje y esos 14 años que lo tuve se me hicieron cortos. No crea que se me olvida que las hermanas de
mi papa le quitaron todo y la dejaron tirada allá en aquella finca de los
Bruderer. Gracias a Dios y a ellos que
no la abandonaron pero hay una justicia divina y algún día esa familia lo va a
pagar.
No crea que no me da miedo, dicen que Ubico es el Diablo
personificado. Le mandaron un telegrama
y me dio audiencia allá en el Palacio. Tengo
unos centavos ahorrados de las clases que dí en la finca y me voy a quedar
donde las monjas.
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--Mamita Alicia—hija, usted si que nada ni nadie la para,
parece que lleva una carrera contra el tiempo.
Yo no la voy a detener, vaya y si ése es su destino, ¡que le vaya bien! Eso si, cuando llegue me manda un telegrama a
Colomba que yo voy a estar pendiente. No
crea que me quedo tranquila que se va a ver a ese loco.
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¡Alicia!, le mandó un telegrama Yolanda, dice que le fue bien, que conoció al Presidente en el Palacion Nacional y que la atendió. Fueron 5 minutos, pero dice que le dió una plaza en Amatitlán. Es cerca de la capital y con fincas de café que parecen jardines. Hay muchos niños ahí, en las mañanas ayudan a cortar el café y en las tardes van a la escuela. Dice que Ubico la felicitó, por valiente y porque muy en el fondo le tiene cariño a las monjitas. Dice que le dió unos contactos y que ya tiene todo arreglado. No es mucha la plata porque ahorita tiene un problema con los maestros, fueron a los únicos que no les aumentó así que le están haciendo protestas, y va a hacer cambios. Pero dice que tenga paciencia porque puede conseguir que Adela y Beatriz se vayan para acompañarla, quien quita y consiguen marido. Estudiar no les gusta. Eso si, bonitas si son.
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--Yolanda-- Mamita
Alicia, le escribo porque conocí al hombre de mi vida. Se llama Miguel Enrique, es hijo de
cafetaleros de acá de Amatitlán. Es
bajito, pero guapo, así que la familia no va mejorar mucho en altura pero así
lo quiero. Es bravo pero con uno asì me gusta pelearme. Creo que
le gusto porque no me dejo que me manden.
Todas las mujeres por acá son muy sumisas. Usted ya sabe cómo soy yo. El no es muy sociable, siempre mantiene el
ceño fruncido, pero me parece de lo màs interesante. Ha viajado mucho, conoce Estados Unidos, me
cuenta de sus paseos y me encantan sus historias. Cuando estamos solos es un dulce. Fuimos en tren a la Capital, hicieron un
relleno que atraviesa el lago y el paseo fue increíble. Me pidió que nos casemos y quiero pedirle su bendición. No se vaya a asustar, tiene una hija que tuvo por una calentura con una cortadora de café, la tuvo a los 14. Vive en
la finca de los padres en El Zapote. El
no reconoció a la niña pero a ella no le falta nada, y yo igual lo quiero. Vamos para allá en el carro que le compró el papá. Le pido que prepare la casa y que mate unas
gallinas porque me quiere ir a pedir. Ojalá estuviera mi papa por acá para
verle la cara. No sé qué diría, es tan
distinto a los hombres de la familia.
Beatriz y Meme están felices. Usted ya sabe que ellos me apoyan en todo lo
que hago. Están muy ocupados con lo del aserradero. Beatriz le echa la mano con las cuentas, algo
le sirvió entrar a las clases conmigo.
Le cuenta hasta el último centavo.
Meme no administra mucho, a él lo que le gusta es el olor a aserrín y su maquinaria.
Adela es más reservada, dice que tenga cuidado porque le
han dicho un montón de cosas de Miguel Enrique. Yo creo que lo que tiene es
envidia. Bueno ya sabe usted como son
mis hermanas. Ellas están bien, Adela no
va a poder estar en la pedida de mano porque está ya para componerse. El jueves va a haber luna, así que prepárese porque
ya va a ser abuela. Que emoción y
felicidad Mamita Alicia. Voy a tener que
dejar de trabajar, lástima que ya no puedo darle las gracias a Ubico, solo Dios
sabe dónde estará, pero por el Señor Presidente estoy en Amatitlán.
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--Yolanda-- Mamita Alicia, no quisiera tener que pedirle
esto, pero voy a tener que volver a
bautizar a la nena. Quiero que usted sea
la madrina. Maco Villa Mar y la Chita Vilanova se volvieron comunistas, así que ese bautizo definitivamente no vale. Pensé que usted y mi tío Francisco pueden ser
los padrinos. Disculpe que en medio de
todo lo que me está pasando le pida esto.
Ya sé que Adela me lo dijo, que Miguel Enrique iba a salir fregado, y así
fue. Ya no lo aguanto y como siempre me
ha dicho, una mujer sale sola adelante, si usted pudo con seis hijos, yo puedo
sola con la nena. Por el momento me voy a la casa de
huéspedes a la Capital, ahí voy a buscar trabajo. Mientras me alcanza el dinero con la venta de
ropa que tengo con la Lola. Ella me va a cuidar a la nena, ya vio usted que le
puse los nombres de tres emperatrices: Catalina, Beatriz y Eugenia.
La nena se va a tener que ir a “El Quetzal” con
usted. Ella está feliz, no entiende
mucho que es eso de divorciarse, pero creo que es lo mejor para todos. Le cuento la última que me hizo el hombre, se
fue para Estados Unidos con la otra. Me dejó
un solo cheque, que no alcanza ni para pagar el colegio. Le hablé a un amigo de Meme y me dijo que no
me preocupara, que esto no se quedaba así.
Esperó hasta que estaba en el avión con la mujer y lo llamaron para
avisarle que no podía volar. Me tuve que esconder porque ese hombre estaba que pegaba de brincos. Le había
ofrecido a la mujer ir a casarse a Las Vegas. La vergüenza de tener que bajarse
del avión y enterarse que estaba arraigado.
Imagino la cara de la mujer. Que
lo siento por ella, no sabe a lo que va.
Pero prefiero que me digan la divorciada a tener que estar viendo como pasa el desfile de mujeres. Usted ya sabe cómo soy,
la vida es muy corta para tener que estar envenenándome el alma.
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--Yolanda-- Mamita Alicia, espero que esté bien. Me contó
Francisco que le dio malaria y que por poco no la cuenta. Yo le escribo para darle una buena
noticia. Conocí a un hombre bueno, que
me quiere y que quiere a la nena. Se llama Marco Tulio. Es de los
Flores de Acatenango. Su familia es de campo, y èl es el único de
los hijos que no le gusta trabajar la tierra, es doctor. Nos vamos a casar ahora que
termine los exámenes. Ya sé que no nos podemos casar por la iglesia, pero igual
le pido su bendición. Me quiere a mí, quiere
a la nena y quiere tener más hijos. No
puedo ser más feliz, es mi segunda oportunidad de hacer bien las cosas.
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--Yolanda-- París es lindo, Mamita Alicia, hicimos un paseo en carro con unos amigos mexicanos que conocimos en Burdeos. Ellos se dedican a la peletería en Guanajuato. Me alegra haberlos conocido, porque casi no veo a Marco Tulio, está en exámenes finales y ya casi es Otorrino, de La Sorbona. Nada màs... Mientras tanto, organicé un paseo a Madrid para que conozca la nena.
La nena llegó hace una semana,
decidimos que se tomara un año sabático.
Prefiero eso a que esté pensando en casarse. Además ya no aguantaba a la
Beatriz, creo que tienen el mismo carácter las dos. Se vino contra la voluntad de su papà. No le quiso dar ni un centavo
porque perdió inglés. Tuve que sacar de
mis ahorros para que pudiera venir y usted ya sabe que no le íbamos a dar gusto
a ese hombre. Vaya que la abuela a
escondidas también le dio unos centavitos.
Dios siempre provee Mamita Alicia.
Yo creo que es buena idea que conozca un poco del mundo antes de decidir
que quiere estudiar. Le gusta la Química,
así que este viaje le va a servir un montón.
Además que me ayuda con María, Juan Domingo y Claudia. Sobre todo con
Claudia que es la más inquieta. El otro día
le sorprendió que acá lo que más toma la gente es vino. Compramos una coca cola y la repartimos entre
los cuatro porque es cara. Yo le dije
que eso es viajar y que vivir es viajar,
así que más vale que se case con un hombre que la acompañe a conocer el mundo. Gracias por el disfraz de Napoleón para Juan
Domingo, le quedó cabal.
Le cuento que al regreso quiero ir con el doctor Azurdía. Desde hace días tengo un dolor en un pecho y
me sentí un bultito, en el lado izquierdo.
Marco Tulio dice que no me preocupe porque acá estamos en el mejor lugar
para que me revisen. Yo tengo un
presentimiento raro Mamita Alicia, no es nada bueno. Usted va a decir que yo
para unas cosas tan moderna y para otras tan supersticiosa, pero me encontré en
el jardín una mariposa negra, estaba grandota. Marco Tulio dice que esos son cuentos, pero usted
sabe que entre la graduación, los exámenes y yo con los niños esto es una
locura. Ya la nena se regresa para preparar
la casa para cuando lleguemos. Nos
falta como seis meses y yo siento que los quiero adelantar. Le encargo que me la cuide porque la patoja
tiene ahí ya varios pretendientes y yo lo que quiero es que estudie y que no
dependa de ningún hombre para hacer lo que quiere. Dice que conoció a un patojo, se llama Leonel
Guevara, que estudia para componer a la gente, hace zapatos ortopédicos y que
quiere poner su clínica. No le ofrece
lujos, le ofrece amor.
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Quisiera no tener que estar escribiéndole esto mamita
Alicia, pero prefiero escribírselo que decírselo por teléfono. Se me quiebra la voz y yo no soy
chillona. Al mal paso darle prisa. Me
queda poco, y lo que más me preocupa son los patojos, Claudia principalmente,
porque es la más chiquita. No quisiera que la nena se haga cargo de los tres. No
le toca a ella hacerla de mamá tan temprano.
Yo sé que a los 21 ya la había tenido a ella, y que usted a los 21 ya
llevaba tres hijos. Hoy viene Leonel a
pedirme a la nena acá al hospital. Nadie
sabe lo que tengo Mamita Alicia, solo usted.
Le pido que cuando yo ya no esté, me los cuide, que sean mujeres y hombres
de bien.
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--La Nena-- mira
Leonel, me acaba de llamar Marco Tulio, que mi mamá no va a salir del
hospital. Ya está con nuestro señor Jesús,
ni siquiera logré despedirme de ella. Me
habían dicho que hoy salía... lo que no me dijeron fue cómo iba a salir.
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--Leonel-- mira a mí
me pasó algo de lo más raro. A qué hora murió
tu mamá? Yo dejé encendida la lámpara de mi mesa de noche porque me quedé dormido
leyendo, y algo somató la mesita de noche, se cayó la lámpara y ésta cayó sobre
mi despertador. El reloj se quedó parado
a las 2:30 de la mañana.




