miércoles, 8 de julio de 2020
Sueños de la cuarentena 1
Si sé cómo tomas el café, siempre te quise.
Hace 7 años justo, habíamos instalado una juguetería en un transitado centro comercial de conveniencia cerca de mi casa. Se llamaba Jaxs, y fue cuando tuve esta brillante idea de ser mini empresaria. Iba todos los días en la mañana a abrir, revisar la contabilidad y las ventas del día anterior. Hacía las compras de juguetes, lo máximo escoger de catálogos de todo tipo, aprendí un montón, mis hijos de maestros y de ingenieros de control de calidad.
Como siempre llegaba super temprano y normalmente sin desayunar me iba al cafecito & Café que estaba en un kiosko del centro comercial y pues como era casi todos los días me hice amiga del Barista. Le vamos a poner Carlos porque ya no me recuerdo cómo se llama.
Era un muchacho de un pueblo, cerca como a hora y media, de Santa Rosa creo. Todos los días salía muy temprano de su casa cuando todavía era oscuro a abrir el kiosko. Me gustaba que siempre tenía una sonrisa, no me gustaba él, pero si su vibra. Tengo este don o maldición de percibir y absorber la energía de las personas. Aunque estuviera desvelado por estudiar, siempre con buena actitud. También iba a la universidad por las tardes. Era alguien con muchas ganas de comerse el mundo. Yo no tengo eso, o al menos nunca lo he sentido. Nací cansada, alma vieja tal vez, siempre me ha llegado todo fácil. Tal vez eso era lo que admiraba, las ganas de salir adelante con mucho esfuerzo. Sus papás habían cumplido con que estudiara la escuela y el decidió venirse a trabajar y estudiar a la ciudad. Mucho como la historia de mi papá, eso me entretenía también.
Me gustaba también que con los clientes regulares, normalmente los dueños de los locales que vas conociendo ya de tanto ir, o los señores que van al gimnasio, siempre se sabía de memoria cómo les gustaba el café. Para mí era una muestra de cariño o interés genuino. Podría preguntar siempre cómo quería uno el café, pero se lo aprendía de memoria. Para mí era un detalle bonito que supiera como me gustaba el café. Una tontera pero me fijo en esas pequeñeces. El nunca lo anotaba.
En esa época yo tomaba el café descafeinado, descremado, con media cucharada de azúcar morena, en vaso para llevar, aunque me lo tomara ahí en el kiosko. Ahí guarda más el calor y se enfriaba más lento mi café. Bueno pues Carlos estudiaba y a veces me preguntaba de sus tareas y yo le explicaba. Podría empezar así una historia porno, pero te voy a decepcionar lector, no por el día de hoy, jajaja.
Pasó el tiempo, y Carlos tenía otro horario en la Universidad y dejé de verlo. Me dio tristeza no poder despedirme y desearle una buena vida, se la merecía. Hablamos de muchas cosas, miedos, sueños, traumas, de mundos tan distintos.
Pasaron, los años y tristemente tuvimos que cerrar la juguetería y empezar de nuevo. Buscar trabajo casi obligatoriamente porque había cuentas por pagar. Debía atravesarme toda la ciudad para llegar a la oficina, ahora en el Palacio Nacional. Me iba llorando todo el camino, de ida y regreso, por tener que dejar a mi hija con la niñera. Pues una vez se me ocurrió pasar a un nuevo & Café que tiene autoservicio, el que está en la esquina para cruzar al cole de los niños, y oh sorpresa! Ahí estaba Carlos y se recordaba cómo me gustaba mi café!!!
Y es por eso que a la gente que quiero le pregunto si toma café, y luego cómo le gusta tomarlo.
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- ¿Qué dices? ¿Lo publico? ¿O lo dejo sólo para ti?
I write for therapy
My shrink suggested I should begin to write. The truth is that the advice was to write all your crap and
then throw it away or burn it. By doing so, you take it out of your system and
serves for decompression. It seemed like too much effort to just burn it.
So here I leave it, as proof that I tried.
I do not recommend antidepressants, they take away the desire of everything, and I mean it. When you stop taking medication you return to the same spot. The internist who prescribed them told me that once in a while it was fun to take a vacation from life, and it was. There is no single day I consider going back. Every day I think of them, as a last resort. They are expensive, my insurance paid for them, but they are not sustainable in the long term, in addition to damaging other organs from my body.
I also went to group therapy, the strangest were those of family constellations, which is a methodology worked for years by German Bert Hellinger. I coud assure you, if you have never tried, that this could confuse you more, or even seem they were some devilish worship sessions, haha. They helped me understand my family system, but I am still struggling.
In parallel, I received an invitation from a cousin to a group of ladies who meet on Wednesdays with the guidance of a preacher to analyze texts from the Bible. For anyone who knows me, they will say that I am on drugs, or in the group they give free alcoholic drinks and that is why I am going. Well, no, it turns out there is no alcohol. What I found is sorority between women, which I never had. I never felt it. It allows me to see that they all have problems, crises, anguishes, and the main thing is that they are not perfect. We share all of that in an environment where no one is judged and it's wonderful. We are only women because, as in the Recovery Program, if we have company of the opposite sex and we are vulnerable, it can be dangerous.
In summary, if I had to say what is the method to overcome existential crises, there is none or I don't know. What I do know is what things I would not do again, the most important trick me into wanting to get out of my problems by myself. It is the sum of decisions that are chosen. I could have chosen to find myself, wear heavier armor, become bitter, hate, not forgive, not ask for forgiveness. I don't want to be remembered like this. I want to be remembered as someone who overcame adversity, with a laugh.
martes, 7 de enero de 2020
Secuencia de efectos de una droga ficticia.
No a todas las personas les gusta verse para adentro.
Alejandra está descalza y tiene un camisón blanco, tiene el pelo largo que le llega hasta la cintura y está como suspendida en letargo, como en coma. Tiene un pendiente en forma de una pequeña bailarina que le ha regalado su madre. Enrique no sabe porqué, solo la ve y se queda perplejo por su belleza y tristeza.