Hace 7 años justo, habíamos instalado una juguetería en un transitado centro comercial de conveniencia cerca de mi casa. Se llamaba Jaxs, y fue cuando tuve esta brillante idea de ser mini empresaria. Iba todos los días en la mañana a abrir, revisar la contabilidad y las ventas del día anterior. Hacía las compras de juguetes, lo máximo escoger de catálogos de todo tipo, aprendí un montón, mis hijos de maestros y de ingenieros de control de calidad.
Como siempre llegaba super temprano y normalmente sin desayunar me iba al cafecito & Café que estaba en un kiosko del centro comercial y pues como era casi todos los días me hice amiga del Barista. Le vamos a poner Carlos porque ya no me recuerdo cómo se llama.
Era un muchacho de un pueblo, cerca como a hora y media, de Santa Rosa creo. Todos los días salía muy temprano de su casa cuando todavía era oscuro a abrir el kiosko. Me gustaba que siempre tenía una sonrisa, no me gustaba él, pero si su vibra. Tengo este don o maldición de percibir y absorber la energía de las personas. Aunque estuviera desvelado por estudiar, siempre con buena actitud. También iba a la universidad por las tardes. Era alguien con muchas ganas de comerse el mundo. Yo no tengo eso, o al menos nunca lo he sentido. Nací cansada, alma vieja tal vez, siempre me ha llegado todo fácil. Tal vez eso era lo que admiraba, las ganas de salir adelante con mucho esfuerzo. Sus papás habían cumplido con que estudiara la escuela y el decidió venirse a trabajar y estudiar a la ciudad. Mucho como la historia de mi papá, eso me entretenía también.
Me gustaba también que con los clientes regulares, normalmente los dueños de los locales que vas conociendo ya de tanto ir, o los señores que van al gimnasio, siempre se sabía de memoria cómo les gustaba el café. Para mí era una muestra de cariño o interés genuino. Podría preguntar siempre cómo quería uno el café, pero se lo aprendía de memoria. Para mí era un detalle bonito que supiera como me gustaba el café. Una tontera pero me fijo en esas pequeñeces. El nunca lo anotaba.
En esa época yo tomaba el café descafeinado, descremado, con media cucharada de azúcar morena, en vaso para llevar, aunque me lo tomara ahí en el kiosko. Ahí guarda más el calor y se enfriaba más lento mi café. Bueno pues Carlos estudiaba y a veces me preguntaba de sus tareas y yo le explicaba. Podría empezar así una historia porno, pero te voy a decepcionar lector, no por el día de hoy, jajaja.
Pasó el tiempo, y Carlos tenía otro horario en la Universidad y dejé de verlo. Me dio tristeza no poder despedirme y desearle una buena vida, se la merecía. Hablamos de muchas cosas, miedos, sueños, traumas, de mundos tan distintos.
Pasaron, los años y tristemente tuvimos que cerrar la juguetería y empezar de nuevo. Buscar trabajo casi obligatoriamente porque había cuentas por pagar. Debía atravesarme toda la ciudad para llegar a la oficina, ahora en el Palacio Nacional. Me iba llorando todo el camino, de ida y regreso, por tener que dejar a mi hija con la niñera. Pues una vez se me ocurrió pasar a un nuevo & Café que tiene autoservicio, el que está en la esquina para cruzar al cole de los niños, y oh sorpresa! Ahí estaba Carlos y se recordaba cómo me gustaba mi café!!!
Y es por eso que a la gente que quiero le pregunto si toma café, y luego cómo le gusta tomarlo.
__________________________________________________________________________
- ¿Qué dices? ¿Lo publico? ¿O lo dejo sólo para ti?
-- Bonita historia digna de ser compartida con el mundo, estás autorizada. Fue todo lo que alcancé a escuchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario