Estamos en Filadelfia porque mi hijo tenía programada una operación de trasplante de hueso para reconstruir su mano, afectada por un síndrome raro del que se conoce poco. Todo iba como planeado: tuvimos la oportunidad de conocer un poco la ciudad y pasar tiempo en familia, ya que también vino mi hija. Sin embargo, hace unos días nos informaron que la operación se tiene que reprogramar para el 3 de enero de 2025.
Estos cambios implican que, después de la cirugía, tendremos que esperar dos semanas más antes de poder regresar a casa. Habíamos planeado este viaje con mucha anticipación y hemos esperado todo el año para este momento. Aunque unos días más no parecen mucho, el ajuste representa cosas que no teníamos contempladas y, siendo sincera, a veces me siento sobrepasada.
A pesar de todo, quiero agradecer de corazón a las personas que hemos encontrado en este camino: aquellas que con sus palabras de aliento, oraciones y muestras de cariño me han recordado que la bondad y el amor tienen muchos idiomas. Cada gesto de apoyo ha sido un regalo que guardo en mi corazón y que me da fuerzas para seguir adelante. Estar aquí ya es un milagro.
Este viaje, aunque lleno de desafíos, también nos ha mostrado la presencia de ángeles que han hecho que todo sea más llevadero y muy muy alegre. Por eso, quería aprovechar este espacio para desearles a todos una muy feliz Navidad. Abracen a sus seres queridos, vivan el presente y recuerden que la razón de esta celebración es el nacimiento de Jesús, quien nos enseña a vivir con fe, esperanza y amor.