jueves, 10 de julio de 2025

Cartas a un desconocido

“Mientras tanto, resisto”

Bitácoras de una madre en medio de la tormenta.

Entrada I – Cartas a un desconocido

Guatemala, 10 de julio de 2025

Escribo esto sin saber muy bien en qué día voy. Solo sé que necesito soltar. Que si no lo escribo, reviento. Esta es una carta que no espera respuesta, un grito mudo desde mi corazón que sostiene, como puede, lo que se desmorona. Ya pasó un año.

Hay días en los que creo que voy a poder salir de todo esto. Otros, me siento cayendo en un hoyo sin fondo. Trato de mantenerme ocupada para no pensar tanto, para no sentir esta angustia que me respira en la nuca. Es como un perro enorme que me persigue, y yo, yo ya no tengo piernas para seguir corriendo.

Cada día trae su propio peso. Hoy fue con mi hijo. Está irritable, de mal modo. Y él no es así. No me dice qué siente, si le duele algo. No lo sé. Me colgó el teléfono. Lo llamé de vuelta, exploté. Me salió el grito como una maldición… y él tenía el altavoz encendido. Todos sus amigos escucharon la puteada.

Desde el lunes esperamos una llamada con su médico en Philly. Hoy, por fin, dijo que sería por la tarde.

—¿Hora nuestra o de allá? —pregunto.

—¿Hora de Dios u hora del diablo? —pienso

No sabía. Él tiene el número del doctor, yo no. Le digo: llamemos por FaceTime desde el iPad, así se puede mostrar la mano.

Pero llegó la hora y, por supuesto, no había cargado el iPad. Tuvimos que usar el celular. Él más pendiente de que su papá se conectara… y yo, como un mueble más, sosteniendo el puto teléfono. No se oía bien. Fue una mierda de llamada.

El médico fue amable, es nuestro ángel. Le explicó lo que ya yo le había dicho. Que debía usar un inmovilizador para que pueda mover los dedos.

Y al final le preguntó:

—¿Cómo está tu salud mental?

Está frustrado.

¿Cómo se prepara a un hijo para eso?

—Es comprensible —dijo el médico—. Yo también lo estaría.

Quedamos en hablar en un mes. Hay que empezar la medicina lo antes posible. Los otros huesos están adelgazados. La mano no tiene fuerza. El hueso transplantado intacto. Esperamos un mes por unas vacunas y luego en revisión del dentista notamos que hay que extraer las cordales.

Ahora solo nos falta el visto bueno del dentista. Tuvimos que extraer de urgencia las cordales porque empiezan con una medicina inmunosupresora combinada con una inyección de ácido zoledronico usado en casos de osteoporosis.

Ya no podemos esperar más. Ahora me corre un perro aún más grande.

Terminamos la llamada y entonces fui yo la que explotó. Porque ya se lo había dicho: que no llamara desde el celular, y que usara el inmovilizador. Todo lo que le digo… ignorado.

Estoy furiosa. Pero más allá de la furia, estoy rota. Porque lo entiendo, entiendo lo que puede estar pasando. Su frustración me desarma. Esta enfermedad es un monstruo de 3 cabezas y yo solo quiero implosionar.

Colapsar. Derrumbarme. Romperme.

Caer. Estallar hacia adentro.

Como si un volcán acabara de reventar en mí, sin lava, solo furia y lodo.

¿Cuándo se acaba esto?

¿Cuándo va a terminar esto?

Ya basta. No puedo más.

La atmósfera se ha vuelto espesa. La piel que me cubre ya no es piel, es una armadura que me aplasta.Un maestro me decía que esto era parte del proceso. Como una ósmosis del alma.

Un jefe solía decirme:

—Alejandra, no tema. El cielo nunca se va a unir con el suelo.

Pero que putas hago si estoy en el brasero?

Mi hija me vio llorar. Como una niña. No me contuve. Tal vez le sirva ver que las mamás también se rompen. Estoy más allá del enojo. Esto ya no es rabia: es tristeza infinita.

Como dice mi marido, mejor velarme en cuarto con aire acondicionado (Broma interna). Aquí estoy, en la cafetería del pádel, llorando sin lágrimas. Es ya mi deporte olímpico. Nada apaga esta furia que llevo adentro. Nada.

Lo más violento de todo… es que la vida sigue. Da vueltas. Como un carrusel de feria, con caballitos que suben y bajan. Murió el abuelo, el que era su mentor. Pareciera que se sacrificó por el niño.

Y yo… yo no tengo paciencia para nadie.

Manejo como si flotara. Busco dentro de mí algún resto de alegría… No queda.

Miro a otras madres con sus hijos y me pregunto:

¿Estarán pasando su propio infierno?

¿Será como el mío?

Tal vez el de alguien sea peor.

Pero eso no le quita dolor al mío. Como el yoga, mejor no compararse.

Estoy como Johny Cash, Hurt.

Espero que leas esto esperando otro vuelo.

Echate un zacapita por mi.

martes, 24 de diciembre de 2024

La Postal Navideña

Estamos en Filadelfia porque mi hijo tenía programada una operación de trasplante de hueso para reconstruir su mano, afectada por un síndrome raro del que se conoce poco. Todo iba como planeado: tuvimos la oportunidad de conocer un poco la ciudad y pasar tiempo en familia, ya que también vino mi hija.  Sin embargo, hace unos días nos informaron que la operación se tiene que reprogramar para el 3 de enero de 2025.


Estos cambios implican que, después de la cirugía, tendremos que esperar dos semanas más antes de poder regresar a casa. Habíamos planeado este viaje con mucha anticipación y hemos esperado todo el año para este momento. Aunque unos días más no parecen mucho, el ajuste representa cosas  que no teníamos contempladas y, siendo sincera, a veces me siento sobrepasada.


A pesar de todo, quiero agradecer de corazón a las personas que hemos encontrado en este camino: aquellas que con sus palabras de aliento, oraciones y muestras de cariño me han recordado que la bondad y el amor tienen muchos idiomas. Cada gesto de apoyo ha sido un regalo que guardo en mi corazón y que me da fuerzas para seguir adelante. Estar aquí ya es un milagro.


Este viaje, aunque lleno de desafíos, también nos ha mostrado la presencia de ángeles que han hecho que todo sea más llevadero y muy muy alegre. Por eso, quería aprovechar este espacio para desearles a todos una muy feliz Navidad. Abracen a sus seres queridos, vivan el presente y recuerden que la razón de esta celebración es el nacimiento de Jesús, quien nos enseña a vivir con fe, esperanza y amor. 



miércoles, 29 de mayo de 2024

Mayo nos cambió la vida

Nunca me vi en esta historia… 


Todo empezó por unas fracturas en la mano de mi hijo que si bien no fueron impactos fuertes estuvieron haciéndolo quedarse tranquilo por unos meses. Para alguien que hace karate, katas, toca la batería, piano, juega bádminton esto ha sido bastante aburrido.


Luego de 10 terapias seguía la molestia y contacté a un médico especialista de la mano. Grande fue nuestra sorpresa cuando vemos en los rayos x que el hueso fracturado se había desaparecido. Al principio pensé esto está mal tomado o se corrió, no se. Nos mandaron a hacer una resonancia magnética, toda la tarde ahí perdida, dos intentos, que el niño no colabora, hasta pensé es la máquina o el técnico. A hacer nueva cita para dos días después. La misma rutina, pero en el día de las madres.  Bonito regalo me tenía la vida. 


Hasta ese día por la tarde nos dieron los tres posibles escenarios: una infección del hueso, un síndrome de Gorham o del hueso desvanecente, o neoplasia (células malignas).  La noticia como sea que te la den pues te cae como balde de agua fría. Me preguntaban que cómo me sentía y la verdad que lo que siento es que estoy viendo una película. A partir de ahí, el viacrucis de visitar doctores, opiniones, ideas, comentarios de todas las personas cercanas. Todo ha servido, todo nos ha ayudado. 

En mi camino espiritual estoy segura que he desbloqueado nuevos niveles, nuevos niveles de miedo también. Hay unos días tranquilos y unos de zozobra que parece de locos. Me ha tocado aprender a parar la impulsividad,  pues si por mí habría sido lo opero al día siguiente. 

El médico nos había dicho que era necesario hacer una biopsia y luego hacer un transplante de hueso del peroné o de la cadera para reparar el dedo de la mano que se ha desaparecido. Sin embargo, no es así como se deciden las cosas que van a afectar toda la vida. Agradezco por esta lección. 


Gracias a que no hemos parado de preguntar, el hermano de un amigo que es traumatólogo en España nos ha dicho esto debe revisarlo el pediatra y eso hicimos. La recomendación de él fue esto es muy invasivo y deben tomar otra opinión. Fuimos con el experto de mano de Guatemala. Yo no soy de buscar gurús porque prefiero que si tengo una emergencia, el doctor me va a contestar a cualquier hora y va llegar a donde le pida. 

No sé si por tratarse de una condición tan rara nos atendieron rapidísimo, cuando llamé a la clínica me dijeron casi que en dos semanas. En la consulta el médico había leído artículos, no hay mucha literatura y son pocos los casos registrados en el mundo, no más de 300. 

Este doctor nos ha dicho que no necesariamente su organismo va a aceptar el transplante de hueso y que puede volver a absorberse. Ahí entendimos que hay que buscar el origen, que lo causó. Este médico nos recomendó buscar opinión de un oncólogo pediatra. 

Ya solo la palabrita me da náusea. Es importante mencionar que todos los médicos visitados fueron muy correctos en sus opiniones, ahora lo entiendo ya que es difícil o no siempre se detecta esta condición. 


Entramos en el círculo del infierno que son los seguros y los formularios y las autorizaciones. Estábamos a merced del tiempo porque lo que sea que tiene sigue avanzando. 


El oncólogo nos ha explicado que los  doctores con los que habíamos consultado eran cirujanos, ellos lo iban a ver cómo resolver desde el punto de vista estructural, funcional y estético de su mano. No sabemos aún qué lo originó y si va a pasar a otros huesos. Antes de pensar en intervenir, hacer una biopsia o lo que sea necesitábamos asegurar que no era neoplasia, por no decir cancer. 


Salimos de ahí con la instrucción de agendar un PET scan para saber qué está pasando y si no hay en otras partes del cuerpo. Por supuesto que desde que nos dieron la noticia el 10 de mayo, empecé a morir un poco. Para este examen me dieron una lista de espera de semana y media, con todo y que es privado y estamos pagando. No puedo pensar en quienes deben esperar meses o ni siquiera tienen opción a esto. A los tres días me confirmaron un espacio. 

Hemos pasado por el viacrucis  de exámenes, series óseas metastasicas, nombrecitos que me da terror pronunciar. 


El viernes pasado (24 de mayo) me dieron la noticia que no había nada maligno. Me tuve que sentar a recibir la noticia en una de las camas de una tienda por departamentos porque pensé me voy a desmayar. Solo le dije dígame despacito la noticia, doctor. Ya pude respirar un poco y agarrar fuerzas para lo que se viene. 


Como hemos ido prácticamente por descarte, no es Cáncer, no es infección, entonces es el síndrome extraño. Era viernes, había que esperar el fin de semana, feriado en Estados Unidos (Memorial Day), días perdidos.  Seguimos haciendo consultas y esperando confirmaciones de hospitales para decidir a cuál llevar y poder dar el mejor tratamiento posible. En 18 días hemos logrado información y opiniones sobre este síndrome, y ahora toca el siguiente paso que es el tratamiento. En ese punto estamos. 


Algo que debo agradecer es que mi hijo se siente bien, únicamente no puede usar la mano para cosas tan sencillas como escribir o comer. Tengo la fe que vamos a lograr darle el mejor tratamiento posible para que pueda tener una vida más o menos normal. En medio de toda esta situación he podido ver cuántas personas nos aprecian y quieren. Cuanta lucha inagotable de oraciones para que el se sienta bien. Por supuesto no ha faltado el pendejo que me ha dicho relajate que no es para tanto. También he podido ver que tengo una pareja que vale oro sólido, no se ha cansado de preguntar, cuestionar y buscar información, tal vez lo quiero más. Se lo acabo de decir. Esto tal vez nos une más,  pero a qué costo. Esa parte es la parte bonita de esto. 


Por qué le pasó a mi hijo? No lo sé, son de esas preguntas que no tienen respuesta y mejor ni hacerla. Solamente pienso que hay cosas grandes planeadas para el. 


Hay días buenos y hay días que no. Unos días de pequeñas batallas ganadas. Gracias a quienes nos han ayudado y no me han dejado caer. Gracias a usted que me lee. 


4L3



miércoles, 8 de julio de 2020

Sueños de la cuarentena 1

Soñé que invitaba a cenar a todos los que alguna vez me rompieron el corazón o se portaron mal conmigo.
Nos reímos, alguien hizo un brindis. Yo sonreí. 

Cociné algo que parecía paté de hígado, y cuando ya se lo habían tragado todo, les dije que era mi corazón.

Me puedo recordar perfectamente de todo y vi en  qué orden fueron cayendo los cuerpos envenenados.

Quién ríe ahora? 

Si sé cómo tomas el café, siempre te quise.

Te voy a contar la historia de mi amigo del & Café...

Hace 7 años justo, habíamos instalado una juguetería en un transitado centro comercial de conveniencia cerca de mi casa.  Se llamaba Jaxs, y fue cuando tuve esta brillante idea de ser mini empresaria. Iba todos los días en la mañana a abrir, revisar la contabilidad y las ventas del día anterior. Hacía las compras de juguetes, lo máximo escoger de catálogos de todo tipo, aprendí un montón, mis hijos de maestros y de ingenieros de control de calidad.

Como siempre llegaba super temprano y normalmente sin desayunar me iba al cafecito & Café que estaba en un kiosko del centro comercial y pues como era casi todos los días me hice amiga del Barista. Le vamos a poner Carlos porque ya no me recuerdo cómo se llama.

Era un muchacho de un pueblo, cerca como a hora y media, de Santa Rosa creo. Todos los días salía muy temprano de su casa cuando todavía era oscuro a abrir el kiosko.   Me gustaba que siempre tenía una sonrisa, no me gustaba él, pero si su vibra.  Tengo este don o maldición de percibir y absorber la energía de las personas. Aunque estuviera desvelado por estudiar, siempre con buena actitud. También iba a la universidad por las tardes. Era alguien  con muchas ganas de comerse el mundo. Yo no tengo eso, o al menos nunca lo he sentido. Nací cansada, alma vieja tal vez, siempre me ha llegado todo fácil. Tal vez eso era lo que admiraba, las ganas de salir adelante con mucho esfuerzo. Sus papás habían cumplido con que estudiara la escuela y el decidió venirse a trabajar y estudiar a la ciudad. Mucho como la historia de mi papá, eso me entretenía también.

 Me gustaba también que con los clientes regulares, normalmente los dueños de los locales que vas conociendo ya de tanto ir, o los señores que van al gimnasio, siempre se sabía de memoria cómo les gustaba el café. Para mí era una muestra de cariño o interés genuino. Podría preguntar siempre cómo quería uno el café, pero se lo aprendía de memoria. Para mí era un detalle bonito que supiera como me gustaba el café. Una tontera pero me fijo en esas pequeñeces. El nunca lo anotaba.

En esa época yo tomaba el café descafeinado, descremado, con media cucharada de azúcar morena, en vaso para llevar, aunque me lo tomara ahí en el kiosko. Ahí guarda más el calor y se enfriaba más lento mi café. Bueno pues Carlos estudiaba y a veces me preguntaba de sus tareas y yo le explicaba. Podría empezar así una historia porno, pero te voy a decepcionar lector, no por el día de hoy, jajaja.

Pasó el tiempo, y Carlos tenía otro horario en la Universidad y dejé de verlo. Me dio tristeza no poder despedirme y desearle una buena vida, se la merecía. Hablamos de muchas cosas, miedos, sueños, traumas, de mundos tan distintos.

Pasaron, los años y tristemente tuvimos que cerrar la juguetería y empezar de nuevo. Buscar trabajo casi obligatoriamente porque había cuentas por pagar. Debía atravesarme toda la ciudad para llegar a la oficina, ahora en el Palacio Nacional. Me iba llorando todo el camino, de ida y regreso, por tener que dejar a mi hija con la niñera. Pues una vez se me ocurrió pasar a un nuevo & Café que tiene autoservicio, el que está en la esquina para cruzar al cole de los niños, y oh sorpresa! Ahí estaba Carlos y se recordaba cómo me gustaba mi café!!!

Y es por eso que a la gente que quiero le pregunto si toma café, y luego cómo le gusta tomarlo.

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¿Qué dices? ¿Lo publico? ¿O lo dejo sólo para ti?

-- Bonita historia digna de ser compartida con el mundo, estás autorizada.  Fue todo lo que alcancé a escuchar.

I write for therapy

My shrink suggested I should begin to write. The truth is that the advice was to write all your crap and then throw it away or burn it. By doing so, you take it out of your system and serves for decompression. It seemed like too much effort to just burn it.  So here I leave it, as proof that I tried.

 I have been in therapy for 14 years. I started with an event I had during my master's degree: I fell completely asleep on an exam. I guess I was overwhelmed because I had a highly demanding job, I had just gotten married, I was having trouble letting go of my parents, I couldn't carry a half-built house, masons and construction yet. My job was very demanding and strenuous and I came from being doped for a year with Lexapro, which is an antidepressant that left me on airplane mode.

I do not recommend antidepressants, they take away the desire of everything, and I mean it.  When you stop taking medication you return to the same spot.  The internist who prescribed them told me that once in a while it was fun to take a vacation from life, and it was. There is no single day I consider going back.  Every day I think of them, as a last resort. They are expensive, my insurance paid for them, but they are not sustainable in the long term, in addition to damaging other organs from my body.

 I started attending therapy once a week, those were hard times. Since I was a kid my parents  told me all my life that the people who go with psychologists are the ones who are crazy, I did not entirely trust a possible solution for me. I had to convince my therapist why I needed therapy to start sessions.  She has been an angel to me in many ways. She knows me well, she helped me with several phobias, the main one being my fear of flying. I had to travel for work and it was torment every time something was assigned to me. I remember a trip to India to a climate change conference, a subject that I am passionate about, and that I prayed all weekend for it not to happen. My pleas were heard, lost my passport, complete auto sabotage, if that word exists.  I was also able to overcome my phobia of being locked up, after hypnosis I discovered that a babysitter had locked me in a closet and that I managed to kick it out. I completely blocked this event and to this day, I enter an elevator and remember it.

 I figured out a few things, thought I could do it alone, and stopped going. I regret not having solved the root problem at that time. We are in 2020, under Covid 19 lockdown and I cannot find the root of my dilemmas. It's part of the process I guess.

I also went to group therapy, the strangest were those of family constellations, which is a methodology worked for years by German Bert Hellinger.  I coud assure you, if you have never tried, that this could confuse you more, or even seem they were some devilish worship sessions, haha. They helped me understand my family system, but I am still struggling.

 I tried a machine that detects trauma, health system is called, also german technology. Don't ask me how but they gave me dates and ages where I had several traumatic events.  I know this because I did self-archeology to return to heal those traumas with the help of my parents. Some of them related to when my mom found out she was pregnant with me, I was not planned, my mom got pregnant and decided to get married. 

 I have tried yoga and that is what has me standing, along with therapy and help from my family. I do yoga because it allows me to be in control of my body and my breathing and I like that.  Is the only thing I can control. 

 Due to a traumatic event, the worst I have had, 20 months ago and at the invitation of a friend I attended a course given by an evangelical church. I am a Catholic, not very practicing, but I was so desperate and wanting to do a lot of stupid things such as take pills and sleep forever or crash my car, that I attended. This course was called Recovery and is based on the methodology used by Alcoholics Anonymous on the 12 steps to recovery. The interesting thing is that they included the religious theme and that was what caught my attention. I was assigned a godmother who I love very much as we shared similar experiences and she helped me understand my process and recovery. I assisted against criticism from my family for being an evangelical church and I can say that I recommend it to anyone even if they have not had any traumatic experience. They taught me to make an inventory of my blunders, take account of them, and also let them go, to stop carrying them in my own life backpack. It was heavy at this point.  They taught me to accept myself, to forgive myself and to open my heart. It was very hard and I think the most important thing was that what happened to me was not what I should focus on but to understand the lesson and that alone I was not going to get out of my swamp.

 I had relapses after that. I relived traumatic experiences again, sabotaged myself, and it was like a cycle I was returning to. This is a cycle, it is called a cycle of mourning.  Each time hits me less and less and each time I can get up faster. I also know that these are episodes are going to happen and what I have to do is endure the storm. My hormonal disorders, the weather, and situations that trigger episodes do not help me. What I am learning is to identify the triggers.

In parallel, I received an invitation from a cousin to a group of ladies who meet on Wednesdays with the guidance of a preacher to analyze texts from the Bible. For anyone who knows me, they will say that I am on drugs, or in the group they give free alcoholic drinks and that is why I am going. Well, no, it turns out there is no alcohol. What I found is sorority between women, which I never had. I never felt it. It allows me to see that they all have problems, crises, anguishes, and the main thing is that they are not perfect. We share all of that in an environment where no one is judged and it's wonderful. We are only women because, as in the Recovery Program, if we have company of the opposite sex and we are vulnerable, it can be dangerous.

 Here we can talk about anything, and it's not just the bible that we talk about, we even talk about vibrators. I like that I am not judged, that I am occupying my time and that we do not need any stimulant other than coffee to be happy. We cry too and it is another aspect that I recommend, especially to mothers, if they feel vulnerable. I don´t cry, is hard for me and maybe for so many years I found in alcohol the way to let go the tears. I have understood that my children do not see me as vulnerable, they believe that their mother is made of steel and invincible, and that is not the case.

In summary, if I had to say what is the method to overcome existential crises, there is none or I don't know. What I do know is what things I would not do again, the most important trick me into wanting to get out of my problems by myself. It is the sum of decisions that are chosen. I could have chosen to find myself, wear heavier armor, become bitter, hate, not forgive, not ask for forgiveness. I don't want to be remembered like this. I want to be remembered as someone who overcame adversity, with a laugh.

 https://medium.com/@buzonale/251e81c578bf?source=friends_link&sk=e4ae1c2760c32463e563c3fb1e2ef480


martes, 7 de enero de 2020

Secuencia de efectos de una droga ficticia.


Por accidente o por casualidad inventé esta belleza que viene en presentación de gotas y se aplica en las pupilas para un mejor efecto. Todavía me hace falta ponerle nombre, marketing y distribución apropiado.
En los experimentos he logrado comprobar que al aplicar te nubla la mirada por unas horas, te dilata las pupilas y te permite ver para adentro.
No a todas las personas les gusta verse para adentro.
Adentro es un lugar oscuro y las gotas te permiten ver en la penumbra, algo así como la luz negra de las discotecas.
Pedí un voluntario y Enrique se ofreció a probarlas. 

 El tiene muchos problemas, es alguien muy solitario y no le gusta contar sus penas.  Eso si, le gusta escribir en un diario y le gusta escuchar historias. Le he pedido que me cuente qué ha visto en este viaje usando mis gotas mágicas.

Me dice que ha entrado a un lugar oscuro, es como un pozo con muchas escaleras pequeñas, hechas como para enanitos. Es húmedo y frío, resbaloso y lodoso. Ha empezado a bajar y ha encontrado a Alejandra. 

Alejandra está descalza y tiene un camisón blanco, tiene el pelo largo que le llega hasta la cintura y está como suspendida en letargo, como en coma.  Tiene un pendiente en forma de una pequeña bailarina que le ha regalado su madre.  Enrique no sabe porqué, solo la ve y se queda perplejo por su belleza y tristeza. 
Alejandra no puede hablar. Enrique le ayuda a Alejandra a llorar. Le gustan sus ojos. No se lo tiene que decir a Alejandra porque ella ya lo sabe.  Tiene una sensibilidad que si Alejandra llora, Enrique siente la sal.   En la oscuridad se logra ver un espejo grande, y hay un tocador con peines y cosas para maquillar.  Por un tiempo, ella era  libre explorando el pozo. 
Sigue bajando el pozo y Alejandra lo sigue, quiere que la saque del hoyo. 

 Ven cruces dibujadas en la pared, son los días que ha estado Alejandra en el pozo, 380 días.  También hay un barquito que está hundido.  Era el plan para huir de Alejandra.

Las gotas hacen que Enrique vea luces de colores y estrellas.  Ahora lloran los dos.  Se abrazan, se desnudan y pasa lo que tiene que pasar.  Se ríen, se abrazan y se pierden en la mirada uno del otro. Podrían pasar días viéndose y no tienen que hablar, ambos saben y se entienden.  Se han estado esperando mucho tiempo.

Las gotas están empezando a perder su efecto y Enrique debe subir o va a perderse en el pozo. Le canta una canción de Joni Mitchell, la de cactus tree. 

Se ha dado cuenta que está desnudo y que tiene muchos lunares.  Le ponen nombres a los lunares.
Enrique no quiere salir del pozo porque Alejandra se puede olvidar de él. Alejandra ya no quiere huir. Quiere pasear en bicicleta por su cabeza y volar barriletes.

Hago una polea para bajarle más gotas a Enrique y con la otra mano escribo esta historia.