martes, 7 de enero de 2020

Secuencia de efectos de una droga ficticia.


Por accidente o por casualidad inventé esta belleza que viene en presentación de gotas y se aplica en las pupilas para un mejor efecto. Todavía me hace falta ponerle nombre, marketing y distribución apropiado.
En los experimentos he logrado comprobar que al aplicar te nubla la mirada por unas horas, te dilata las pupilas y te permite ver para adentro.
No a todas las personas les gusta verse para adentro.
Adentro es un lugar oscuro y las gotas te permiten ver en la penumbra, algo así como la luz negra de las discotecas.
Pedí un voluntario y Enrique se ofreció a probarlas. 

 El tiene muchos problemas, es alguien muy solitario y no le gusta contar sus penas.  Eso si, le gusta escribir en un diario y le gusta escuchar historias. Le he pedido que me cuente qué ha visto en este viaje usando mis gotas mágicas.

Me dice que ha entrado a un lugar oscuro, es como un pozo con muchas escaleras pequeñas, hechas como para enanitos. Es húmedo y frío, resbaloso y lodoso. Ha empezado a bajar y ha encontrado a Alejandra. 

Alejandra está descalza y tiene un camisón blanco, tiene el pelo largo que le llega hasta la cintura y está como suspendida en letargo, como en coma.  Tiene un pendiente en forma de una pequeña bailarina que le ha regalado su madre.  Enrique no sabe porqué, solo la ve y se queda perplejo por su belleza y tristeza. 
Alejandra no puede hablar. Enrique le ayuda a Alejandra a llorar. Le gustan sus ojos. No se lo tiene que decir a Alejandra porque ella ya lo sabe.  Tiene una sensibilidad que si Alejandra llora, Enrique siente la sal.   En la oscuridad se logra ver un espejo grande, y hay un tocador con peines y cosas para maquillar.  Por un tiempo, ella era  libre explorando el pozo. 
Sigue bajando el pozo y Alejandra lo sigue, quiere que la saque del hoyo. 

 Ven cruces dibujadas en la pared, son los días que ha estado Alejandra en el pozo, 380 días.  También hay un barquito que está hundido.  Era el plan para huir de Alejandra.

Las gotas hacen que Enrique vea luces de colores y estrellas.  Ahora lloran los dos.  Se abrazan, se desnudan y pasa lo que tiene que pasar.  Se ríen, se abrazan y se pierden en la mirada uno del otro. Podrían pasar días viéndose y no tienen que hablar, ambos saben y se entienden.  Se han estado esperando mucho tiempo.

Las gotas están empezando a perder su efecto y Enrique debe subir o va a perderse en el pozo. Le canta una canción de Joni Mitchell, la de cactus tree. 

Se ha dado cuenta que está desnudo y que tiene muchos lunares.  Le ponen nombres a los lunares.
Enrique no quiere salir del pozo porque Alejandra se puede olvidar de él. Alejandra ya no quiere huir. Quiere pasear en bicicleta por su cabeza y volar barriletes.

Hago una polea para bajarle más gotas a Enrique y con la otra mano escribo esta historia.