miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Quiénes son las víctimas finales de la Antiética Corporativa?

¿Quiénes son las víctimas finales de la Antiética Corporativa? 

Por Alejandra Morales

Sin duda alguna, la sensibilización de los consumidores es cada vez más y más rigurosa en cuanto al quehacer interno y su coherencia con lo  que ofrecen las empresas. Actividades ilegales y con falta de ética como el reciente escándalo de Volkswagen, una empresa alemana con mercado en todo el mundo, ha salido a la luz pública.  Esto ha ocasionado serios problemas económicos, redefiniendo el curso de la empresa e incluso investigaciones de tipo penal para los directivos. Sin contar las víctimas y repercusiones derivadas de estos actos en la naturaleza y en la salud humana.
La firma de vehículos Volkswagen recientemente se ha visto envuelta en un escándalo mediático al reconocer públicamente que algunos de sus modelos diésel comercializados en Estados Unidos tienen un software que puede determinar si están siendo medidos para control de emisiones de NOx. En ese caso el software, al detectar la medición reduce las emisiones de gases contaminantes para la prueba.  
La Environmental Protection Agency – EPA por sus siglas en inglés -  es el ente rector en materia ambiental en Estados Unidos.  Por medio de la Ley de Aire Limpio (United States Clean Air Act, firmado en 1970 y actualizado en 1990) se inició un estricto control de las emisiones de NOx, incluso más estrictas que las de CO2, emanadas por vehículos con motor con combustión de diesel.  
California ha sido el principal promotor y quien sienta las bases para el cumplimiento de regulaciones ambientales. También es en este estado donde se han promovido otras tecnologías como las de los híbridos del Toyota Prius.
Los vehículos con motores diésel son menos comunes en Estados Unidos que en Europa y la razón es compleja, técnica y comercialmente.  El combustible diésel tiene más energía que la gasolina, lo cual se traduce en mayor rendimiento de kilometraje por galón.  Sin embargo, este diferencial se traduce también en mayores emisiones de NOx, en comparación con las emisiones de CO2 de los vehículos de gasolina.  Por otro lado, las necesidades de transporte no son las mismas en Norteamérica que en el Continente Europeo, en cuanto a distancias se refiere.
La Ley de Aire Limpio es mucho más estricta que su homóloga Europea.  Los límites  permitidos de la Norma Europea van de la Euro 4: que permite emisiones con niveles de 0.25 g/km a la Euro 5 que permite emisiones de 0.18 g/km.  Mientras que en Estados Unidos la Ley de Aire Limpio, en su actualización Título 2 – Sección B5, permite hasta un nivel de  0.04 g/km.   
Esto no obedece únicamente a una mayor preocupación por el cuidado del medioambiente por parte de las autoridades estadounidenses, sino a una estrategia de proteccionismo sobre su mercado, la industria automotriz y los consiguientes empleos directos que esta genera, ante la inminente amenaza que representa el superior desarrollo de tecnología para motores diésel en Europa.   
Sin embargo las ventas de vehículos diesel en EE.UU. han venido aumentando a pesar de la reglamentación. Se trata de ciertas marcas, que apuntan a una  industria de  “Diésel Limpio”.  Para alcanzar las regulaciones ambientales los motores utilizan un sistema de inyección de urea, conocido como AdBlue.  VW manifestó que no necesita esta tecnología y lo había trazado como una estrategia esencial de crecimiento o al menos a eso le apuntaron sus directivos.
Paralelamente, el Consejo Internacional de Transporte Limpio junto con la Universidad de West Virginia, y organizaciones no gubernamentales iniciaron investigaciones al ver el crecimiento de ventas de unidades diésel y una de las prioridades era investigar cómo había logrado VW cumplir con las regulaciones Estadounidenses.  
Es durante estas investigaciones que se detecta cierto funcionamiento anómalo que podría involucrar unsoftware que detectaba que el vehículo estaba pasando pruebas, utilizando sensores que detectaban elementos como la posición del timón, la velocidad del vehículo, la duración de la operación del motor, y la presión barométrica. Al detectar la prueba, el software modificaba el programa de combustión para ajustarlo a los niveles permitidos por la EPA.
Las pruebas generalmente se realizaban dentro de talleres especializados, por lo que los investigadores decidieron realizarlas en carreteras reales encontrando un resultado sorprendente: emisiones cuarenta veces mayores que las permitidas. Multiplique eso por las 400,000 unidades circulando por el país norteamericano, y la posibilidad de 11,000 millones de unidades circulando por el mundo.  
Paralelamente, directivos de la empresa sugirieron que estaban experimentando algunas dificultades técnicas y que esto podría explicar el aumento de gases nocivos.  Sin embargo, ninguna de las organizaciones quedó satisfecha con las declaraciones e hicieron pública su preocupación.
Esto resultó en que la agencia ambiental retirara el certificado de conformidad para los modelos 2016, hasta que el tema se resolviera.  Es hasta este momento cuando los Directivos de VW reconocen que “diseñaron e instalaron un dispositivo que manipula los resultados en algunas de sus unidades”.
¿Qué viene ahora con asumir este hecho ilícito? Para la empresa, unos 400,000 unidades multadas, de las cuales VW tendrá que responder más los costos judiciales y pérdida de valor de sus acciones en la bolsa de valores (un 20% aproximadamente y contando).
Pero, esto nos lleva a pensar si no habría sido más útil cabildear una ley menos estricta o con una implementación gradual, como la europea que permita controles y metas alcanzables.  ¿Por qué el desarrollo de esta gran mentira deliberadamente? Porque no se trata de un accidente o un desastre fortuito.  Acá se destinaron esfuerzos a desarrollar tecnología para engañar la regulación norteamericana. ¿Por qué mejor no invertir en desarrollar mejores motores?  
Además, al descubrirse esta trama siniestra, la atención del público y las autoridades (gubernamentales o no) se centra en la ilegalidad de la compañía, dejando completamente por un lado el cuestionamiento de la congruencia de los límites establecidos por la referida ley ambiental.  Aún más, dadas las situaciones actuales, ninguna persona o entidad se atrevería a sugerir cambios a la ley, o arriesgarse a ser acusado de intentar ayudar a la compañía infractora.
Tal parece que los ingenieros que desarrollaron este sistema de trampa nunca midieron las externalidades y consecuencias legales, financieras, políticas y hasta culturales de este plan de engaño.
El reconocimiento de la trampa por parte de las autoridades de VW implicó pérdidas millonarias para la compañía, la renuncia del Presidente Ejecutivo y el inicio de investigaciones que se remontarán a diez años atrás.  Los ejecutivos han tratado de minimizar las acciones indicando que solamente se aplica a ciertos equipos, aduciendo que ciertos modelos más recientes no se ven afectados por este programa informático.
Como externalidades adicionales, podemos observar que las ventas en la Unión Europea se han visto afectadas y Suiza, aún sin ser miembro comunitario, prohibió el mes pasado las ventas de autos VW.  
El impacto tendrá repercusiones para todas las marcas del gigantesco grupo automotriz en todos los mercados en que opera y en los empleos directos e indirectos que genera y podría iniciar el derrumbe del mito de la grandeza y la corrección alemana, de quienes nunca se habría esperado un embuste como este.  El escándalo se suma a la reciente tragedia aérea provocada por un piloto alemán en una aerolínea también alemana.
Es difícil para el consumidor común creer que no están involucrados otros funcionarios de la empresa en la línea de mando. Adicionalmente, un cambio en la presidencia del grupo y una multa no son suficientes, la justicia debe ir tras los ladrones  corporativos que ejecutan este tipo de maniobras y sentar precedentes.  La corrupción es un cáncer que está enraizado en las empresas de la misma forma que en los gobiernos.
Estos eventos desafortunados dan un giro inesperado a la industria de diésel y podría ser el catalizador que necesitan otras tecnologías e coeficientes como la de los vehículos híbridos o eléctricos.
Si trasladamos este caso a la realidad de Guatemala, en nuestro país ni siquiera existe una regulación vigente sobre calidad del aire.  Hubo varias iniciativas con la extinta Comisión Nacional de Medio Ambiente, como el programa de verificación vehicular, el cual certificaba talleres para extender el sello verde de cumplimiento.  Se desarrolló toda una industria alrededor de esta certificación. Un par de años después se dejó de implementar.
Sin embargo, estas iniciativas deben ser incluyentes, completas, intersectoriales y de aplicación gradual.  De la mano debe ir un programa de monitoreo y medición de los contaminantes para poder establecer metas de cumplimiento y reducción. Dada la coyuntura política actual, es fácil suponer que el futuro gobierno tendrá preocupaciones más inmediatas que la regulación de emisiones.
Esta situación es terreno fértil para la importación de todos los vehículos no conformes que serán descartados por los mercados regulados, trasladando la contaminación para nuestro territorio. Resulta preocupante que nos estemos convirtiendo en el depósito final de vehículos y equipo con tecnología anticuada que no cumple las normas ambientales internacionales y que resultemos aportando el terreno y las víctimas para estos complots gestados en las entrañas de empresas y marcas carentes de ética.

Marcas con Piel de Cordero que son Lobos

Marcas con piel de cordero que son lobos

Mucho se ha escrito sobre lo que buscadores cómo Google y redes sociales como Facebook recopilan información de los usuarios y la utilizan. Hay leyendas urbanas sobre que pueden tener acceso a la cámara de tu dispositivo y ver qué estás haciendo; sin embargo, eso es difícil de comprobar. Los usuarios de estos servicios reciben gratis la posibilidad de unirse a estas redes cada vez más propagadas. 
Veamos Facebook, o como le dice mi hijo el “caradelibro”, es una red social de 350 millones de usuarios,  muy popular, y es gratis (y siempre lo será, como dice en su portada).  Esta plataforma permite crear un perfil, subir fotografías, compartir links de temas de interés, subir videos, mandar mensajes y mantenerse en contacto, con amigos, conocidos y colegas.
Al hacer una búsqueda, lo primero que sale en la portada es la invitación a registrarse e indica que es gratis y que siempre lo será.  ¿Dónde está el truco? Para registrarse uno debe ingresar su nombre y apellido, una dirección de correo electrónico o número de celular, una contraseña, la fecha de nacimiento.
Al Ingresar esos datos a la plataforma de Facebook, sin querer estamos dando información geográfica y demográfica, la cual permite, al hacer nosotros búsquedas o bien hacer click en el botón de “me gusta” a páginas, al subir fotos y videos compartir la ubicación y la fecha en que fue tomada, tanto de la información que publico yo como la que publica mi red.  Al ingresar un contacto nuevo al celular, si tengo la configuración activada,  o si importo mis datos de contacto automáticamente me sugiere personas para hacer amigos.  Al compartir mi ubicación, la plataforma identifica usuarios de Facebook cercanos y en la sección de noticias me comparte temas de los usuarios cercanos.  Si eres una persona bastante social y no te importa compartir tu vida a conocidos o extraños está bien, cada quien decide cómo maneja su imagen y qué comparte. Esto ha sido objeto de complicaciones, sobre todo para figuras públicas y en Guatemala a políticos que se han visto comprometidos al publicar viajes o actividades que han realizado con fondos públicos, o como los hijos de la ex – Vicepresidenta, objeto de “trolleo” por medio de los “memes” que son fotografías con burlas de personajes. Recordemos el caso de este candidato que estaba propuesto para diputado del partido político ganador que fue removido al publicar fotografías en ropa interior en su muro.  Se habrían ahorrado problemas al desactivar su configuración de seguridad y privacidad.
Con los objetos publicados estamos dando información a los buscadores sobre qué nos gusta, qué cosas son populares y se vuelven virales, nuestra ubicación y –para el colmo– hasta fotos de nosotros, nuestra familia y hasta el perro es conocido. 
Facebook, al igual que otros buscadores y redes sociales utilizan las  famosas “cookies”, que no son más que  archivos temporales guardados en los dispositivos (computadora, celular, iPad) que se quedan grabados en la computadora.  ¿Qué información contienen las cookies?  Estos pequeños archivos son bloques de códigos que contienen mucha información personal.  Por medio de la cookie se puede saber qué computadora tengo, cuánta carga de batería me resta en la computadora, cuándo inicie la sesión o qué mensajes se compartieron.
En las políticas de Facebook explican que se obtiene toda la información del usuario para brindarle una mejor experiencia.  Sin embargo, hay muchos usuarios que no leen la letra pequeña de la Política de Datos.  Ellos recopilan la información sobre lo que proporciono como usuario y mi red, la información sobre ubicación, y más importante aún toda esa información que yo alimento es usada por terceros para dar un “mejor servicio” y poder proporcionarme publicidad e información adecuada a lo que necesito.  La “cookie” permite  poder identificarme.  Si han hecho una compra en Amazon, podrán notar que las futuras compras el sitio les recomienda objetos parecidos o lo que otros usuarios buscaron o compraron para mejorar la compra.  Esto también le sirve a Amazon para el pago de comisiones, de acuerdo a quien hizo la “venta virtual”.
Todo eso está bien, sin embargo, creo que muchas personas proporcionan información sin conocimiento de causa.  Al hacer esta investigación descubrí que se pueden hacer transacciones por medio de Facebook, hacer donaciones y comprar productos, guardando ellos todos mis datos de tarjeta de crédito, etc.
Hay un área de mercado y transacciones que permite a los usuarios publicar artículos o servicios en venta, unirse a grupos con intereses comunes. Yo, por ejemplo, sigo al movimiento de rock de los 90 y a un grupo de observación de aves de Guatemala.  He encontrado un grupo de intereses comunes y gracias a los Principios que promueve de libertad, propiedad de la información publicada y normas establecidas de respeto y conducta, pueden intercambiarse opiniones y puntos de vista en un mundo global.
Por medio de los eventos que se publican y qué miembros de mi red sugieren, he logrado enterarme de actividades que son de entretención e interés.  Para la generación de mis padres es una aberración que ahora se invite a los miembros de la red por Facebook, y es que si no han revisado su Facebook, se quedan fuera de la jugada, del té o del baby shower. 
Con mi familia tuvimos la oportunidad de poner en operación una juguetería y encontramos que fue el medio más barato y efectivo para llegar a nuestro mercado. Abrimos la página gratis, y eso sí, invertimos con una agencia de publicidad en un logo y fotografías compradas.  Adicionalmente, teníamos la opción de comprar publicidad, de una manera súper fácil.  Por medio de una tarjeta de crédito pagamos US$50 dólares por publicidad en un período determinado, metimos ciertos parámetros como edades y género a quien llegar en una ubicación determinada y de esta manera promover las ofertas del negocio.  ¿Qué nos faltó? Las mediciones de cuántos se enteraron por medio de Facebook o por publicidad de boca en boca. Al final no fueron 50 dólares mal usados.  Después de todo, no hay almuerzo gratis, nosotros queríamos información sobre nuestro objetivo demográfico y pagamos por ello.
Twitter es una red menos usada que Facebook, solamente  58 millones de usuarios, y consiste en una aplicación que permite escribir 140 caracteres en cada publicación, no se puede corregir lo que se escribe pero sí eliminar el tuit completo.  Te  permite estar conectado con miembros de tu red (correo electrónico)  y compartir mensajes, información, links a otros sitios de interés, fotos y videos.  Yo soy parte de esta comunidad tuitera y personalmente prefiero esta plataforma de 140 caracteres.  También es gratis y me parece que permite asociarse a temas de interés mejor que Facebook.  La información viaja más “rápido” y hay más interacción.  En mi caso, utilizo mi nombre y mi fotografía.  Sin embargo,  he visto que otros usuarios utilizan nombres y apodos o fotografías de su alter ego, lo cual les da mayor libertad, eso sí: cualquiera puede ver lo que se publica y lo que se comenta, a diferencia de Facebook donde se comparte información más personal, está el Facebook Messenger como comunicación directa y (a diferencia de Twitter) en Facebook la gente se conoce en la vida real. Tiene también sus medidas de seguridad y configuración para bloquear o silenciar usuarios. 
No hay que olvidar que toda acción tiene sus consecuencias y recordemos el caso hace algún tiempo en Guatemala sobre un twittero que escribió sobre un banco, y esto generó tal conmoción que ocasionó un pánico general, originando incluso una propuesta y promulgación de Ley de Pánico Financiero [Nota del editor: La ley de pánico financiero fue creada en el año anterior del arresto mencionado, en 2008. El arresto fue percibido como un intento de censura gubernamental, en un medio poco adoptado en Guatemala (en ese momento): Twitter. El caso fue eventualmente desestimado].  
A mí me gusta Twitter porque me permite seguir a artistas y figuras públicas. Al tener un cheque de cuenta verificada, nos hace estar conectados a nuestros modelos a seguir.  Los tuiteros con más seguidores son artistas:
  • Katy Perry @katyperry con 77, 335, 737 seguidores, luego está
  • Justin Bieber @justinbieber con 69,206,366 seguidores y en tercer lugar está
  • Taylor Swift @taylorswift13 con 65,694,692 seguidores.
El cuarto tuitero más seguido es el Presidente de Estados Unidos Barack Obama @BarackObama con 65,610,124 seguidores. 
Es impresionante, y me parece que esta plataforma la han buscado figuras públicas para promocionarse y mantenerse conectados a sus fans.  De esta manera se enteran de álbumes nuevos, fechas de conciertos, etc.  Los hashtags son utilizados comúnmente y consisten en etiquetas precedidas por el signo numeral (#) que orientan sobre la conversación que se está sosteniendo, agrupa a los usuarios por medio de las etiquetas y funciona muy bien con otras redes como Instagram y Google +.  Se han vuelto muy comunes para generar tendencias de temas de discusión.  En 2012 incluso la Real Academia de la Lengua Española incluyo el término así como tuit o tuitear para definir vocablos usados e incorporados por los hispanohablantes. 
Al poder tener un perfil no necesariamente como el de Facebook, es posible que los usuarios usen menos normas de conducta y cortesía, algo así como la aplicación Secret, que permitía postear de forma anónima, donde hubo más de algún problema entre muchachos de colegio sobre algún “secreto” que publicaran en esta red. 
La red Instagram es de unos 300 millones de usuarios que comparten fotografías y videos con distintos filtros y con formato que asemeja el formato cuadrado de las cámaras polaroid.  Los usuarios suben fotos de qué están comiendo, de la familia y de intereses comunes.  Por medio de los hashtags se pueden encontrar usuarios con gustos similares.  Yo sigo y publico lugares urbanos abandonados y coleccionistas de viniles.  Al ser redes sociales, también es posible convocar a reuniones como las “Instameets” que no es más que una reunión para tomar fotografías y compartir experiencias entre los usuarios. 
Todas estas redes que son gratis y que alimentan el ego al promover la creación de más “likes” deben usarse sabiamente, ya que habrá más de alguna víctima de “acoso” o de cyberbulling. Al estar detrás de una computadora, muchas personas se atreven a decir cosas que no dirían normalmente en persona.  Es una disociación de la realidad.    Muchos jóvenes han sido citados en centros comerciales y luego han desaparecido, o han sido engañados por depredadores. 
Somos billones de usuarios, que producimos, consumimos y creamos esta “necesidad” de estar conectados.  Como dice Noah Green, “realmente quienes alimentan estas redes son los usuarios.  Sin alimentar las redes, es solamente mediciones de mercadeo.  Podemos ser ganado, sin embargo, somos una voz más grande que el Gobierno”.  En Guatemala pudimos hacer historia y convocar a miles a manifestar nuestro descontento.